Si Hades fuera chilango y Atenea la Primera Dama

marzo 01, 2005

Bodoepidemia

2005 y 2006 = Bodas

En este periodo de tiempo se casan personas muy cercanas a mí: amigos que han marcado mi existencia ( y el cual pensaba que seguro se casaría mucho después que yo), así como uno que otro amigo de la oficina. De todos ellos soy o dama, no se porque tengo una suerte para que me escojan para este tipo de cosas. a tengo modelos de vestidos y demás.

Y tal vez, a finales de 2006 sea la protagonista de la mía. Al menos en planes, todo apunta para ello.

En el inter, como toda buena amiga que soy (jaja) soy paño de lágrimas de los futuros esposos, me cuentan de como van los preparativos, las broncas, lo que si les ha gustado o en su caso que como le hacen para tal o cual cosa. A eso, le añadimos un amigo que ya entregó el anillo de compromiso y estuvo aquí unos días, así que aprovechó para dar darme un mini curso de reconocimiento de diamantes y el costo de algunos anillos. Igual, me solicitaron ayuda sobre cosas de las que obviamente no tengo la más mínima y remota idea, así que mientras investigaba sobre la organización de una boda: que si el cortejo es de tal por cual, cuanta gente, que deben de llevar, que si el anillo de compromiso debe ser con diamante o no, y todo lo que a la organización de la boda respecta, me entró el gusanito de como quiero mi boda: que si la quiero de día o de noche, que como quiero mi vestido de novia, de qué color irán vestidas las damas, que si las flores, que si la luna de miel... Y para mí ya no es normal. No quiero emocionarme. No quiero pasar por lo mismo otra vez.

Yo sé que mi amado actual es muy diferente al anterior. Sé que no debo compararlos ni dar por hecho que lo que me hizo el otro se repetirá con este, pero es algo que no puedo evitar. Me estoy emocionando en demasía y eso no es bueno para mi salud mental.

Aunque debo confesar que me encanta la idea de compartir una lo que me quede de vida con él y llegar a esa vejez achacosa que nos permitirá repartir regaños a diestra y siniestra. Eso si que me gustaría.

Pero hay que darle tiempo al tiempo.